Sunday, January 1, 2012

La Voz de Las Horas_I

Vivir sin Esperanza, debe ser una gran desventura;
pero, morir sin Esperanza ¿no es una desventura aun mayor?...

La Muerte, es el único Triunfo que no ambicionamos,
y,sin embargo, es el que los encierra todos.

El servilismo, es pasión tan incurable en el Hombre,
que aun en el momento de la suprema Libertad,
que es la muerte, tiene necesidad de crearse más allá
de la tumba,la ficción de un Imperio, y, la necesidad
de un Amo, para tembrar ante él


Los paisajes decorativos, que consuelan nuestras nostalgias
de lo maravilloso, ¿por quién fueron evocados del fondo de
nuestro corazón, sino por aquellos grandes escenógrafos
de la Belleza, que se llaman los Poetas?
el despertar armonioso de nuestras sensaciones,
llenas de cosas inmemorables y visiones del futuro,
fue siempre a un Poeta exquisito, a quien lo debimos;
las telas de nuestros grandes sueños, han sido siempre
bordadas por las manos prestigiosas de esos mágicos
evocadores de nuestros deseos inagotables y, de nuestros
sueños, más inagotables todavía.

Es propiedad de los grandes actores políticos,
poder alzar hasta las alturas del Drama, las más abyectas
farsas de su oficio.

No poder decir su propia Idea sino a través de las ideas
de otros, es la desgracia de los escritores gregarios,
agrupados en cenáculos y, en escuelas: la promiscuidad
destruye la originalidad.

No hay como una necedad dicha a tiempo, contra un hombre
de genio, pour réjouir un cœur qui haït la Vérité,
como dijo otro. El triunfo momentáneo de ciertos libros
de crítica se explica así. Hay gentes que tienen el odio
del sol, y besarían voluntarias las manos de los salvajes
de Oceanía, que tienen la costumbre de flecharlo.

Las épocas de decadencia literaria, se han marcado siempre
por su odio violento a toda originalidad. Los grupos aparecen
y las personalidades se eclipsan. El pensamiento se hace
colectivo. El Individualismo es Proscrito, como disociador.
Las galeras de la intelectualidad, remontan río arriba,
río arriba, hacia las épocas lejanas, hacia las fuentes de
la lengua madre, pura, como arroyo, en sus vertientes. Y,
la época se hace clásica: La Imitación impera,el academicismo
reina, el talento florece. Esas épocas, lo tienen todo; todo,
menos, el Genio. Los jardines del clasicismos, no han dado
nunca esa flor.

No es espíritu, verdaderamente fuerte, aquel que por amor
al sortilegio de ciertas ideas, se agarra al estandarte de
la tradición, como Ulises, temeroso de ser seducido por el
canto de las sirenas, se hacía amarrar al mástil de su navío.
el verdadero nauta, hecho a dominar el mar, desprecia tanto
la furia de las olas, como su halago, y, no ve en el canto
de las sirenas, sino un escollo más para vencer.

Ser herméticos y, suaves como la sinfonía, que suena tras
las rejas, en un coro cerrado de novicias, es el encanto de
ciertos poetas crepusculares, que se dirían hechos de Nubes
y, de cánticos, hermanos gemelos de la tarde, diáfanos,
musicales y, luminosos, como una estrella lírica, a la cual
le fuese dado cantar en el corazón de la Noche. El Príncipe
de esos Poetas, del Misterio y, de la soledad, ¿no os parece
George Rodenbach?...Alma claustral, llena de tristezas y,
de reflejos, como las ¡aguas de un canal dormido, donde
pasara un vuelo de cisnes...Alma hecha de cosas exquisitas
y dolientes, como una agonía de rosas: se diría un paisaje
nostálgico en el crepúsculo. Nadie mejor que él, ha sabido
decir la poesía inmaterial, que se desprende del alma
incomprendida de las cosas, y, el el silencio anonadado de
los corazones;
ese poeta, ¿no os parece el ruiseñor de beateríos flamencos,
posado en el alero de un claustro, desgranando sus notas de
cristal sobre las tocas blancas de las monjas, que desfilan,
en el crepúsculo, fantásticas y, lentas, como un cortejo de
nubes, que el viento de la tarde extiende sobre el azul
cristalino de los lagos neerlandeses?
su ritmo, lleno de vaguedades armoniosas y,de musicalidades
misteriosas, romántico y, místico, tal un monje de leyenda,
que se hubiese hecho pájaro, ¿no os parece la voz de
un clavecín, sonado bajo los dedos de una novicia soñadora,
en el silencio aromado, de una capilla conventual,
a la hora nona?;
sus matices imprecisos y, algodonados, bajo la agonía
de cielos violeta o de un blancoazul de crisófano;
¿no os da la sensación de pureza, de un vuelo de palomas,
sobre un estanque en donde los nenúfares se abren al rayo
de la luna en su indefensa y, casta palidez?
el Silencio, es la atmósfera natural, a la Musa de ese
poeta nocturno y, taciturno, hecho de preciosidades y,
de suavidades, cual mano de mujer que acariciara en
la sombra;
el Silencio, azul y, luminoso, amado de los cisnes y,
de la luna;
los silencios lunares, los silencios lagunares,
los silencios en los cuales, se envolvía para pasar,
por las selvas shakesperianas y, los lagos del Walhala,
aquel cisne coronado, aquel último Caballero del ensueño,
que se llamó: Luis de Baviera;
la lira de Rodenbach, ¿no se os aparece en la forma de
un arco de luna creciente, brillando sobre el cristal
brumoso de los canal de Brujas, mientras al lado allá
de ese moaré acuático, tras los cristales místicamente
historiados de la ventana de un beaterio, una novicia?:

...sans ôter sa cornette et ses voiles,
bien avant dans la nuit égrenne avec ses yeux,
le rosaire aux grains d'or des priantes étoiles?...

Yo, nunca he entrado al divino Jardín de esos Poemas,
sin sentir el éxtasis imprevisto, del beso de una monja
sobre mis labios blasfemos.

El mundo, no es sino una visión personal, y, no existe
para nosotros, sino en condición de tal.

La vida, no tiene sino una Primavera; y,hay que apresurarse
a recoger y, aspirar todas sus rosas, porque mañana,
ese huerto será el huerto de la Muerte, y,el Recuerdo,será
el solo perfume que flotará sobre él.

Todo paisaje definitivo es tedioso. La variedad, es el alma
de los paisajes; y, ese es su encanto.

Vivir por la acción, es vivir una sola Vida; vivir por el
Pensamiento,es vivir todas las vidas.

El Pensador, no vive solo con su alma, vive con todas
las almas, en una atmósfera de almas, que lo circundan
como una diadema de intrépetes y símbolos vivientes de
su propio pensamiento.

El deseo de agradar, es el más vil de todos los deseos,
porque él obliga al Artista, a capitular con el medio, y
permite a la influencia ambiente dominar su Individualidad,
que debe ser intangible y, sagrada; El medio mediocriza;
y, un Artista, que capitula con el medio, tiene que ser un
Artista mediano.

Lo que se llama un Salón, en Arte, no es sino una jaula
para el Arte de Salón; en ese Salón de artistas, no caben
sino los artistas de Salón. Rodin y Gouguin, no cabrían
allí. Su grandeza rompería los muros.

Los escritores que gustan a las mujeres, es porque tienen
siempre un alma de mujer, como los modistos. Hay novelistas
para señoras, como hay sastres para Señoras. Y, ellas,
confunden en una igual admiración,a Paquin, y, a Paul
Bourget; el primero, les cubre el cuerpo,en formas elegantes,
el segundo, cree descubrirles el alma en frases más
elegantes todavía. Ambos halagan su vanidad,y, ellas
les pagan con su admiración.
Ellas,no sabrían definir cual de las dos ciencias es
más profunda, si la Estética de Paquin, o la Psicología
de Bourget, y, sonriendo permanecen perplejas, no sabiendo
a cual conceder mayor admiración, si a la tijera de Paquin,
o la pluma de Bourget. El Gobierno francés, ha sido más
expedito y, los ha condecorado a ambos. Bourget, ha sido
admitido en la Academia, y, Paquin, no pudiendo hacer otro
tanto, ha fundado una Academia...de corte. Tal vez, no esté
lejano el día en que Bourget, ingrese en ella, de brazo con
Marcel Prevost.

La mediocridad, se venga de un escritor original, haciendo
de su nombre, un epíteto, y, clavándoselos en los lomos,
como una banderilla: el huguismo,el rusismo,el sthendalismo,
el rosetismo,el zolaismo,el meredithismo;...
si el escritor es un poeta, sufre de eso y, quiere arrancarse
el dardo de las alas. Si es un alma fuerte, ríe de eso, y,
continúa en elevarse descuidado y, sereno, como una águila,
con una flecha inofensiva entre las plumas...El ridículo no
ha matado nunca, sino a aquellos que están a la altura del
Ridículo, o por debajo de él;
Meredith, sangraba del vocablo meredithismo, aplicado
a su poesía apostólica y naturista; Dante Gabriel Rosetti,
disolvió su falansterio de Cheyne Walk, por horror al
vocablo rosetismo, que ya empezaba a circular en la prensa,
y, toleraba mejor el de prerrafaelista, que le aplicaban como
jefe de aquel cenáculo;
en cambio, Carlyle, no se conmovía de esto, y, gritaba con
sus gestos dislocados de sublime poseído: «mientras haya
Carlyle, habrá carlylismo» así, como habría
gritado Isaías: «mientras haya Profetas, habrá Profetismo»


La celebridad, tiene sus compensaciones; y, es a la Envidia,
a quien le toca siempre el ofrecérnosla. La envidia,
no duerme nunca. Si duerme ¿quién alimentaría, el fuego
del odio, que hace brillar la gloria? La Envidia,
es la vestal de la Gloria; una vestal esclava, encargada
de no dejar morir nunca, el fuego de la admiración. Sin
la envidia tal vez no viviría la Gloria. Sin Zoilo,
¿Homero habría llegado hasta nosotros? La Crítica es
el Hipogrifo de la celebridad; sobre ella se eleva
el Genio, cabalgando en el crítico.

En una conversación, un Genio, deslumbra con su talento;
un sabio, Deslumbra con el talento de los otros.

El Autor que tiene escrúpulos, está lleno de defectos,
como las beatas, que a fuerza de escrúpulos,
se llenan de manías.

Cuando yo veo una frase muy limada, y, muy pulida tengo
la certidumbre de encontrarme con una frase vacía; y
no me engaño nunca; un pensador genial, no pule nunca
una frase, le deja su belleza desmelenada de Gorgona;
un escritor profesional, pule y, esquila y, riza la frase,
dándole esa belleza artificial, que tanto gusta al gros
publique; y, hace bien: la frase sin bellezas interiores,
debe tener todas las correcciones exteriores; ¿qué quedaría de
ellas si perdiesen la forma? En cambio, en la frase de un
escritor de genio, podéis romper la forma; quedará siempre
la esencia, y, se escapará siempre de ella, la luminosa
pasión de la Belleza. La misteriosa energía del Pensamiento,
da vida al artificio de la Palabra, pero, no la recibe de él.

A medida que un espíritu exquisito y, superior, avanza en edad,
crece en él, el odio a lo mediocre, y, el amor a los hombres y,
Las cosas, raras y exóticas, fuera de toda banalidad. El poder
de extraña sugestión que de ellos se desprende, los fascina,
por la extraña similitud que hay entre ellos y, la secreta
armonía de sus paisajes interiores. Ese culto, el vulgo
lo llama: Excentricidad;...

Mientras continúe en llamarse Excentricidad, el odio a la
vulgaridad continuarán en ser los hombres escépticos,la única
aristocracia gloriosa: la Aristocracia del Pensamiento.

Lo que se llama Excentricidad, no es sino Originalidad,
o mejor aún, Personalidad; todo hombre personal, es,
de hecho original; toda originalidad repugna al Vulgo,
como una Superioridad;
de ahí, que los escritores originales, es decir, geniales,
sean por naturaleza antipáticos, al rebaño semipensante
de los seudo-intelectuales, cuyo perezoso rumianismo,
alarman y, encolerizan;
y, no se perdona al Escritor genial y, fastuoso, ni el giro
de sus frases, ni el nudo de sus corbatas; y, se condena
por igual la elegancia de sus períodos y,la de sus vestidos;
y,como todo en él,es estilo, pero estilo personal,
su elegancia, la llaman extravagancia, y, se complacen
en lapidarla, aquellos que no pueden imitarla;
y,un tribunal de andrajosos mentales, lo excomulga,
por el crimen de no saber cubrir de harapos,
sus pensamientos, ni su persona.

El cuidado de nuestros jardines interiores,
demanda tal consagración, que una vida es poco para ello;
y, la tristeza de esos jardines, está, en morir con
las manos que los cultivan.

Impulsar y, desarrollar su Personalidad, más allá
de toda regla, son las tendencias y, el deber
del Hombre Libre;
la regla ahoga; la regla mata; la regla, es, la madre del
Método, y, el Método, es, el único genio de los mediocres.

No es posible ver, en esa creación de la Naturaleza, llamada:
el Hombre, otra cosa, que una serie de fenómenos físicos,
de los cuales, las Ideas, son, la más bella expresión.

Los sofistas, juegan con las palabras, como los jugadores,
juegan con los cuchillos, en el Teatro; ellos saben que
no pueden herir a nadie, pero, tienen miedo de herirse,
ellos mismos.

Aquel, que haciendo un beneficio espera la Gratitud,
carece de generosidad; pero; aquel que extraña no recibirla,
carece de sentido común;
no hay que pedir a los hombres, que agradezcan el beneficio,

lo más que hay que pedirles, es, que no se vengen de
haberlo recibido.

Hay dos cosas que denuncian igualmente al plebeyo:
el respeto de la aristocracia, y, el odio de ella.

Una de las cosas, más dolorosas en la Vida Literaria, es,
no poder dar muestra Estimación, a ciertos hombres aquienes
damos nuestra Admiración; y, tener que retirar,
antes las suyas, las mismas manos con que acabamos
de aplaudirlos.

En Arte, el precepto, turba el pensamiento, y, no lo salva;
la Libertad, es, el único principio creador, en las esferas
del Arte.

La única ley posible al Genio, es, no tener ninguna.
En materia de Arte, el Genio, es el único Código
de Sí mismo.

En Arte, el Genio, que acepta jueces, es digno de ser juzgado.

Cuando un gran espíritu, sale a la conquista de la Gloria,
ante los triunfos de su carrera, siente, Vanidad;
cuando ya ha conquistado la Gloria, siente el Orgullo;
y, cuando asciende, más allá, más allá, en el vértigo
del Pensamiento, ya no siente sino el Desdé;
porque en ese Sentimiento, del Amor de la Gloria,
la raíz es, la Vanidad, el tallo, es el Orgullo, y
la flor es, el Desdén;
¡triste flor de los jardines de la Soledad, que se abre
aun más allá de los prados astrales de la Gloria, y,
que si no sirve para consolar al Genio, sirve al menos,
como un nenúfar letárgico, para adormecer sobre sus
laureles victoriosos, las águilas de la Ambición,
siempre nostálgicas del vuelo.

La multiplicación de las sensaciones, es, el único encanto
de la Vida, en cuyo fondo turbado yace la instabilidad,
que es el alma y, el destino de las cosas.

Creer que hay algo estable en la Vida, es creer que puede
haber olas inmóviles, sobre el mar.

Cada día tiene su Verdad, como una rosa tiene sus horas
de perfume. Hay que apresurarse a extraer la esencia de
esa Verdad, y, aspirar el perfume de esas rosas, porque
la Verdad de hoy, no será la Verdad de mañana, como las
rosas muertas, no son ya las rosas...

Los filósofos, son los lapidarios del Espíritu; no todos
los días saben hallar una Verdad, pero, todos los días,
dan una nueva faz a la Verdad.

Podréis llegar a convencer a un Filósofo, de que no hay
Verdad; pero, no lo convenceréis nunca, de que su Verdad,
no es, la Verdad.

Las leyes de la Biología, son las únicas leyes de Moral,
Posibles: todo lo que es normal, es moral.

Los filósofos especulativos y metafísicos, son siempre
espíritus cándidos, que viven en espera del Milagro,
aun haciendo profesión de no creer en él; ellos viven
ocupados en discutir y, buscar las formas de la Verdad;
y, una alma que cree que la Verdad existe, es una alma
dispuesta a creer en todo.

Todo filósofo, vive confinado en su sistema, como un
cenobita en su desierto. El día que el filósofo sale
de su sistema, o el eremita sale de su cueva se hallan
desorientados, y, tropiezan con ese Enigma vivo, que es
el Hombre, en cuyo torno giran todos los sistemas, sin
que ninguno haya podido descifrarlo aún;

Los espíritus verdaderamente fuertes, no sirven a las ideas;
se sirven de ellas.

La servidumbre de las Ideas, es más noble, pero, no es
menos cruel que la servidumbre de las pasiones.

Los espíritus débiles, son los prisioneros de sus ideas;
los grandes espíritus son los amos de ellas.

Una bella frase, no es sino un bello paisaje interior,
reproducido en palabras.

Una grande alma, es un sublime espectáculo, y,
debemos agradecer a aquel que sabe revelárnoslo.

No se tiene una alma, sino varias almas, es decir,
varios estados del alma, como no hay un cielo, sino
varios cielos, es decir, varios caprichos de nubes
agrupadas bajo el Sol.

El alma del Hombre, es formada de celajes interiores,
y, es como ellos, movibles, inasibles y, fugitiva.

Los matices del alma, como los matices del cielo,
pueden contemplarse, pero, no pueden fijarse:
encantar, desvanecerse y, morir, es su destino.

Una sensación, como una nube, no son bellas sino
a condición de transformarse, desvanecerse y
desaparecer pronto.

El encanto de todas las cosas de la Vida, viene de
su Instabilidad;
una bella sensación, que se prolongara, no sería ya bella,
como un placer que se hiciera eterno, no sería ya un placer,
sino un tormento.

La Conciencia, verdadera, no reside sino,
en el Instinto, en la sola verdad; en nuestro Yo físico;
la falsa Conciencia, la Conciencia metafísica, reside en
la Mentira espiritual, en nuestro Yo, ideológico, es decir,
en el mundo ultrasensible y, ultra real, que la Ética,
nos crea.

Toda Conciencia fundada sobre metafísicas de Moral,
es una Conciencia corrompida y, corruptora;
lo que se ha dado en llamar la Virtud, es eso, un estado
de corrupción del ánimo, una violencia brutal a las leyes
de la Naturaleza y, del Instinto.

El Imperativo Categórico de la Vida, es, el Imperativo
Fisiológico;
fuera ,de nuestro sistema nervioso, no hay Certidumbre
posible, en el mundo de la Sensación.

La Vida, no se afirma sobre una Verdad, sino sobre
una Apariencia, la Apariencia del Ser;
y, la no verdad, y, el no Ser, son las solas
condiciones de la Vardad y, de la Vida.

El Hombre, se hace la Ilusión de la Libertad a falta
de haber poseído nunca, la Realidad de ella;
creerse libre, es, la única manera de serlo,
que ha encontrado hasta hoy.

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