Friday, February 17, 2012
La Voz de Las Horas_VII
El Talento, forja y describe tipos, que viven y, se mueven
ampliamente, en los campos transitorios de la Observación
y de la Vida;
el Genio, crea los Arquetipos, los seres-símbolos, que
se mueven y viven dentro de lo Eterno, en la Vida y fuera
de la Vida, obsesionantes y, tenaces fuera del Límite de
toda comparación.
Una partícula de la Vida, basta para hacer el miraje de la
Vida, toda, siempre que esa partícula esté concebida,
dentro la beatitud de la Belleza.
¿qué es un fresco de Carpaccio?... un gran Poema mural;
en el Campo Santo de Pisa, ¿no encontráis fragmentos,
iguales en su trágica armonía a las mejores estrofas de la
Divina Comedia?
¿qué motivo de un vaso griego, no tiene la delicadeza
alada, de una estrofa de Meleagro?
¿qué son ciertas estrofas de la «Iliada», sino vastos
frescos homéricos, pintados en los muros de la Leyenda,
por un prodigioso Delacroix de la Antigüedad?
toda partícula Belleza, contiene en sí, el Alma del Arte;
como toda partícula de luz,contiene en sí,el Alma del Sol.
En un círculo de Intelectuales, se habla de Intelectualidades;
en un círculo de Señoras, se habla modas;
de política entre políticos;
de negocios, los comerciantes;
en un Círculo de Sport, se habla de caballos;
cada uno tiene la mentalidad a la altura de su Culto,
o mejor dicho: la Mentalidad de Su Ídolo.
La mejor parte de nosotros mismos, la más noble,
permanece irrevelada; todos los gestos y, todas las
palabras, son inhábiles a reproducirla;
es en ella, donde permanece intacta la más bella
partícula de muestro Yo, completamente pura
de todo contacto con el Público;
acaso la Misericordia del Destino, nos dio esa
impotencia parcial de Revelación, para dejar
dentro de nosotros, algo sagrado, un paraje
inabordable, en los paisajes del Alma,
donde poder retirarnos, bajo las solas
miradas de nuestro corazón, en dulce
coloquio con nosotros mismos;
¡cómo comprendemos entonces,
que toda Publicidad, es una Prostitución!
que publicar nuestras ideas, es, prostituir
nuestras ideas;
que dar a los otros nuestras ideas, es un acto
tan vil, como entregarles nuestras hijas para que las violen;
que cuando nos entregamos al Público, asesinamos nuestro
Orgullo y, no dejamos en pie sino nuestra Vanidad;
que el Silencio, es el Orgullo del Pensador, y,
el decoro del Pensamiento;
y, que renunciando a él, renunciamos a la altivez de nuestras
Ideas, y, las ataviamos lo mejor, para entregarlas al comercio
de los hombres, con una complacencia de rufianes;
¿por qué nos faltan el Valor y, el Orgullo de callar?...
porque una voz interior nos manda el Sacrificio del Orgullo,
y, nos dice, no dejar en nosotros, nada irrevelado de aquello
que la Vida y, la Inspiración, depositaron, en los surcos
vírgenes del Alma...
y, enviamos nuestras Ideas a la Publicidad, como las leyes
de Babilonia, ordenaban a las vírgenes, ir la Templo, para
prostituirse en él;
¡qué extrañas formas, toma en la Vida del Hombre, esa
Paradoja, trágica y, grotesca al mismo tiempo, que se
llama: el Deber...!
Un hombre no puede abstraerse por completo del medio
intelectual, que lo rodea, como no puede dejar de respirar
el aire, que le hace atmósfera;
su deber es, renunciar a conquistarlo, y, no sufrir la
Conquista de él; aislarse;
el Aislamiento, es el Imperio de las Almas Superiores;
aislamiento, no es claustración, es elevación;
la columna de Fuego era aislada del Pueblo, que guiaba;
La estrella de Belén, no iba en la caravana de los Reyes
Magos.
Soñar la Vida, ¿no es acaso la mejor manera de vivirla?...
Los románticos, se empeñan en fundar una Filosofía,
sobre los sueños de su corazón, es decir, sobre sus
sentimientos;
el Sentimentalismo, es, un desequilibrio, y, no podrá
nunca, hacerse de él, un Sistema.
Sobre el corazón, no puede fundarse nada; esa extraña
deliciosa y, miserable, no es hecha para poner sobre
ella, sino la cabeza de una mujer, cuando somos
bastante felices para amar, o la bala de un revólver,
cuando somos bastantes desgraciados para no
Amar ya...
Las Ideas, toman la forma de nuestro estilo,
como el agua toma la forma de la copa que la contiene.
Un estilo, no es sino la refracción fisiológica de un Autor;
cada frase suya, representa un estado de Sensibilidad.
Frente al estilo Fisiológico, que es el de los que tienen
estilo, hay el estilo filológico, que es el de los que no
tienen estilo:
el primero, es el Pensamiento en acción;
el segundo, es el Diccionario en solfa;
del primero haréis un Gran Escritor;
del segundo, no haréis nada, porque ha nacido hecho:
¿qué?
un académico;
¡manes de Pirron!
todo el que cree, es el prisionero de su Creencia;
sólo el que duda, es libre.
La Certidumbre, es la peor de las Ilusiones,
porque es la única forma despótica de ellas.
Toda Doctrina, es un grillete, si la toleramos como un Amo;
y, es un ariete, si la empuñamos como una lanza; porque
las doctrinas, como todas las cosas de la Vida, si no
las dominamos, terminan por dominarnos; y, un
hombre dominado por el despotismo de sus
doctrinas, es decir, un doctrinario, dispuesto a imponer
sus doctrinas después de haberlas sufrido, y, a vengarse
con sus violencias de Amo, de todas sus complacencias
de esclavo.
El Hombre Primitivo, no pintó nunca al Hombre, sino
a los otros animales, según se ve en sus cabañas
prehistóricas;
¿estos esbozos teotémicos, obedecían ya, al precepto
de una Religión?
resultará pues, que la Superstición, es coetánea del
hombre, y, apareció al lado de él, y, a la misma
hora que él, sobre la tierra?
de todos modos, sería consolador constatar,
que la disminución de la Superación, es un
triunfo del Progreso;
¿ha disminuido la Superstición en el mundo?
¿no será que ha cambiado de formas?
viendo cómo las almas llegan a tomar la Superstición
de la Libertad, es permitido preguntarse:
¿qué camino queda a los espíritus no supersticiosos?
acaso, el de la Libertad de la Superstición.
Es preciso hacer un homenaje al corazón del Hombre;
siempre que vuelve sus ojos al Pasado, es su Dolor,
el que recuerda con mayor intensidad que su Placer;
porque ¡ay! el Placer es fugitivo como el estremecimiento
que dejan las aguas las alas de un pájaro que ha bajado
a beber en ellas; y, el Dolor es un arado inmisericorde,
que deja huellas muy hondas en nuestro corazón desgarrado;
¿de cuál es pues, el mérito del Recuerdo?;
¿de la Fuerza del Corazón?
¿de la Fuerza del Dolor?...
El Reino del Silencio, está en todas partes,
menos en muestro Corazón;
podemos hacer callar todo, todo, menos el grito
de nuestras pasiones;
aquel que lograra imponer el Silencio al Mundo,
sería incapaz de imponerlo a su propio corazón;
no hay Silencio posible dentro de nosotros mismos;
y, sin embargo, los Poetas, han hablado de los Silencios
Interiores;
y, ¿no han hablado también de los Silencios del Mar ?
he ahí otro Silencio imposible de obtener y del cual
morirían de tristeza la Belleza y el Mundo:
el Silencio de los Poetas.
Los libros de los jóvenes, son más vivos, acaso por ser
menos vividos, porque la Vida mata;
los libros de los hombres de edad, son más serenos,
porque la Serenidad se adquiere cuando la Fuerza declina;
en los primeros, hay más Vida;
en los segundos, hay más Arte;
yo, prefiero los primeros, porque son ellos los que
reaccionan más profundamente sobre nuestras
sensaciones, volviéndoles su primitiva elasticidad,
y, son ellos, los que vuelven a abrir los cielos del
Ensueño, ante nuestros pobres ojos, ya fatigados
de mirar en los cielos del Pensamiento;
yo, que tengo el fanatismo de los poetas, acaso
por no haber sido uno de ellos, amo los libros
de los Poetas jóvenes, porque es en la armonía luminosa
de sus jardines, a la sombra de sus laureles sagrados,
que se abren las bellas rosas y las soberbias palabras;
y, es en el esplendor triunfal de la Mañana, cuando
suenan mejor las liras, bajo las manos gozosas...
El Encanto, le charme, de ciertos libros, como, de
ciertos seres, se siente con violencia y no se puede
expresar con precisión;
¿qué es el Encanto?
¿en dónde reside?
nos conquistan en el nombre de él, y, no nos saben
decir su nombre;
tal vez, esa es su sola fuerza;
¿es allí, en donde reside el Encanto?
La Ironía, no es muchas veces, sino una máscara de
cristal, puesta sobre una Emoción;
disfraza la Emoción, pero, no la oculta.
Los seres melancólicos y deformes, son los que más
desean la Muerte, y, son tan desgraciados, que
la Muerte no los desea;
ni aun en ese su único amor, son correspondidos.
Hay una aristocracia de Espíritu, en conservar ante
el Infortunio, las gracias exquisitas y, hasta
impertinentes, que ostentamos ante los hombres;
al Dolor, podemos concederle el derecho de matarnos,
pero nunca de humillarnos;
y, con la sonrisa en los labios, podemos encargarnos
de probarle, que él, puede vencernos,
pero no puede envilecernos.
La Vida, pierde su Imperio, sobre aquel que ama a la Muerte.
Hay dos cosas igualmente grandes y, cariñosas en la Vida:
la Madre que nos la da, y la pistola, que nos la quita.
El sentimiento verdaderamente fiero, frente a la Vida,
es, despreciarla;
ella, no nos paga nunca en la misma moneda.
Para ser tierno, es necesario tener tiempo de serlo;
la Vida, es demasiado brusca, para dejarnos este
exquisito placer del corazón.
Cuando estamos cerca de una mujer amada, la mayor
parte de las veces, nos sentimos tristes, y, queremos
ser consolados;
y, las otras veces...nos fingimos tristes, porque
queremos ser acariciados;
el amor, nos hace niños, pero, sin la virtud de la Pureza.
Nuestra ventura, depende siempre, de la manera
como la buscamos;
y, la Naturaleza, es tan cruel, que nos encamina siempre,
por senderos opuestos a nuestra ventura;
de ahí, que el mundo sea, un inmenso campo de fracasados
y, de vencidos.
Cuando a través del Hombre, que somos, recordamos,
el niño que fuímos, sentimos un gran amor casi paternal,
por aquel tierno infante, que se nos aparece, casi siempre,
como inseparable de la sombra de nuestra Madre, y,
una gran Piedad nos asalta, casi un desprecio, por este
ser ficticio, que nos hemos hecho, y, que no conserva
del niño, sino la facilidad de ser engañado, y, no ha
aprendido del Hombre sino la cobarde facilidad de engañar.
Todo libro, es un Aladino maravilloso, que abre a nuestros
ojos, el mágico Palacio del Ensueño;
¡qué vasto proveedor de Ilusión, es, todo libro, por árido que sea!
todo libro, hasta un Tratado de Algebra, es bastante a remover
algo en nosotros, y, abrir horizontes a la Ensoñación;
mas todo libro, resulta exhausto, todo horizonte de Ensueño
limitado, ante el infinito de visiones, que ciertas palabras
de una mujer muy deseada, abren sobre el inquieto
esplendor de nuestro corazón.
El horizonte de la Humanidad, se extiende, entre el cuadro
de sus derrotas, que es la Historia, y, el cuadro de sus
conquistas que es la Ciencia...
y, bajo ese horizonte de Melancolía, que obliga a meditar
en la esterilidad de las cosas humanas, se extiende la Vía
Appia de la Vida, por donde van los legionarios ciegos
del esfuerzo, en busca de batallas en que han de ser
vencidos, y, de conquistas que no han de serviles
sino para obtener nuevas derrotas; porque
¿qué es el Triunfo?
¿qué es el Vencimiento?
olas de un mismo río, que van al mar de la Muerte;
ante la Inmensidad de la Vida, todo esfuerzo es el gesto
de una larva en el vacío;
ante la seguridad de la Muerte, toda Victoria, es una
conquista sobre la Nada;
¿quién, que sabe la palabra, Muerte, puede creer en
La palabra, Triunfo?
¿Es la Inconsciencia, el distintivo de las fuerzas ciegas
Que dan la Vida?
y, ¿qué es la Vida?
un gesto de la Fatalidad; gesto que oscila entre la Crueldad
y la Ironía.
El Análisis, erigido en Método, nos enseñan muchas
cosas de la Vida, pero, a causa de esas cosas, nos enseña
a despreciarla;
Nerón, abriendo las entrañas de su madre, fue el Análisis,
viendo las entrañas de la Vida;
cerrar los ojos sobre la Vida, he ahí la única manera de
andar por ella sin temblar;
ignorar, he ahí el secreto de amar;
la Mujer, como la Vida, no pueden ser amadas,
sino a condición de ser ignoradas.
La Ironía, no es una fuerza, del Espíritu, antes es un
indicio de debilidad;
pero; es preciso confesar, que es encantadora, como
casi todas las debilidades.
¿Qué la Ironía, es una bella flor de Ingenio?
verdad;
las flores, son la Belleza y, la debilidad de la Naturaleza;
a nadie se le ocurre decir: ¡qué grande Espíritu es
Anatole France!
pero, ¿quién de nosotros, no exclama: ¡qué bello espíritu
es Anatole France!...
la Ironía, es griega:
es una abeja escapada de los jardines de Academus,
pero que no picó nunca bien en los labios de Sócrates;
entre la Ironía y la Burla, hay la diferencia que entre
la abeja y la avispa;
la una acendra la miel, la otra el veneno;
la Ironía, es la sonrisa de los Filósofos, de los Sabios
y, de los Ingenios;
la burla, es, la Ironía de los críticos, de los lacayos,
y, de los cocheros.
Mauricio Barrés,sostiene que: «ce qui augmente le plaisir
de l'Exaltation c'est l'analyse»;
y, yo creo que la Exaltación, que se analiza, se evapora;
sin duda, fue por haber analizado su Exaltación, por lo
que Mauricio Barrés, acabó por renunciar a ella;
bien es cierto, que el que escribió esa frase,
fué el Barrés de «I’Homme Libre» y, no el
de la «Cocarde»; el abanderado del «Culte du Moi»,
y, no el granadero del sargentismo...
¡qué viaje el de aquel Espíritu!...
¡ir del Hedonismo al Nacionalismo!…
ese es un viaje que escapa a todo análisis...
y, a toda Exaltación...
El verdadero escritor, comienza por revelarse a sí mismo;
después se revela a los demás; maravillándolos;
es después de habernos sido revelados,
cuando sabemos revelarnos;
el rayo de Damasco, estalla primero en nuestro corazón;
después...
el incendio del Cielo, se hace él, solo...
La Tristeza, como estado transitorio, del ánimo,
es un bello dolor, una exquisita y acre sensualidad,
que se disuelve vagamente, suavemente,
en la melancolía, es, la más bella hora del crepúsculo
en el corazón;
pero la Tristeza, como estado permanente de ánimo,
es ya la enfermedad, que tiene que estallar, trágicamente
en la locura; la noche sin fronteras del Espíritu;
estar triste, es un estado sicológico;
ser triste, es un estado patológico;
y, el Genio, participa de ambos estados;
¿dónde acaba la Sicología y, principia
la Patología del Genio?
Amar su propia sensibilidad, es, ya, haber
descubierto, el Sentido del Amor;
ese fue el secreto de aquel Maestro de los amores,
que se llamo: Stendhal.
Es, en los peores momentos de la Vida, cuando se la
ama más, como aquellos seres, en cuya compañía hemos
sufrido y hemos llorado son los que más amamos;
el Dolor, es la más violenta de las fraternidades;
no se puede decir que se ha vivido, con un sér
con el cual, no se ha sufrido.
Viendo el rostro de ciertos ironistas, no os preguntáis:
¿de qué ríe?
¿ríen de las cosas que piensan?
¿ríen de las cosas que dicen?
y, …tal vez ríen, de los que otros piensan de las cosas
que ellos dicen...
En la juventud, leemos y, amamos, con más curiosidad;
en la edad madura, leemos y amamos con más interés;
hemos ganado en Intensidad, lo que hemos perdido
en Entusiasmo;
pero, ¡ay! cuánto daríamos, por tener aun curiosidades
sobre los libros y, sobre las mujeres, y, poder
entusiasmarnos, sobre las mujeres y, sobre los libros.
Hablar de las mancillas del Amor, y, decirse mancillados
por él, es una de tantas inverecundias religiosas,
predicadas en nombre de la pureza, por aquellos
que nunca fueron puros, y, no lo serán jamás;
puede existir la virginidad, pero no existe
la Castidad;
se puede ser virgen y, no ser casto, como Pascal;
la Castidad, no es la Abolición del Amor, sino la
parodia de él;
¡la parodia de la ventura, en la cual, mueren sin nacer,
las razas estranguladas!
Se castiga a los que predican el asesinato, a los que
procuran el aborto, a todos los que destruyen
la Humanidad, o impiden la procreación de la especie;
y, no se castiga a los que predican la castidad, y, a los
que practican, el vicio de ser castos.
La teoría de Malthus, es tenida por inmoral, y, por
anti-social...
¿y, el monaquismo?
¿y, el celibato eclesiástico?
¿qué diferencia hay, entre la teoría de Malthus,
que aconseja no procrear, y, una Religión que ordena
a sus Ministros, abstenerse de hacerlo?
ante un monje joven y casto; y, una comadrona dada
a producir abortos;
¿cuál habrá dado más muertes?...
¿cuál habrá tronchado más vidas?...
¿cuál de esas dos formas de aborto provocado,
es más punible?
la matrona, mata la especie, para ganar la vida;
el monje, la mata para ganar la otra vida;
para eso, uno y otro matan la Vida;
la una, hace un Crimen;
el otro, una Virtud;
he ahí la lógica de la Ética...
la Ética, que sería la más falsa de las ciencias,
si no fuera la más culpable.
La Naturaleza, ha sido demasiado sabia, en no dar
al Amor, la cantidad de Infinito que le piden los
amantes, pues si sabiendo que el Amor es fugitivo,
los hombres, se hastían tan pronto de él, ¿qué sería
si fuese eterno?...
la fragilidad, es el principal encanto del Amor,
como la mujer, y, porque sabemos, que se ha de
escapar tan pronto de nuestras manos, lo aprisionamos
con tanto delirio sobre nuestro corazón.
Si hemos de creer a las leyes cristianas, de todos los
misóginos, Jesús, fué el más violento contra el Amor;
ninguno, había encontrado la manera de vencerlo; y, él,
encontró, la manera de matarlo;
y, para matar el Amor, instituyó el Matrimonio;
el matrimonio, es la tumba del Amor;
una tumba sin flores, en la cual, sobre dos corazones
sepultados, crece y, los cubre silencioso, el jaramago
del Odio;
ninguna tumba exhala el olor de muerte, de esas almas
sacrificadas, que se pudren en el Silencio, sobre los
restos putrefactos de su Amor.
¡bendito sea el Cristo, que si no vino a tiempo de salvar
los hombres, vino al menos a tiempo de castigar a los
necios;
a fe, que mereció bien la cruz, aquel que ha crucificado
tantos corazones!...
Dicen, que Esquilo y, Shakespeare, salían al Teatro,
para representar ellos mismos sus tragedias; una faena
semejante, se empeñan las religiones, en hacer representar
al dios que se han forjado, haciéndolo aparecer mezclado
en todo, para corregir su propia Obra, y, tomar parte en ella;
viendo lo malo de la Obra y del Actor, habría derecho a
preguntarse:
¿es un comediógrafo?
¿es un cómico?
tal vez, no es sino un farsante;
pero, convengamos en que esta Farsa de la Vida,
es tan burda, que no puede perdonársele.
El fermento del Amor Sentimental,
es, en la adolescencia, la más perversa y, la peor
de las torturas, porque las nieblas de la Sensiblería,
alzándose de nuestro corazón, nos ocultan los caminos
verdaderos del Amor, y, las perspectivas de la
Sensualidad, en cuyo fondo, está la fuente sagrada
del Placer, que es lo que busca, vagamente nuestro
Sexo, llevado por la Sabiduría del Instinto;
el Hombre, que conoce el Placer, antes que el Amor,
es, el Hombre verdaderamente fuerte contra el Amor;
cuando es el Amor, el que nos lleva al Placer,
ya no somos sino, los vencidos del Amor;
y, cae sobre nosotros como una hacha,
la sentencia del galo:
Vœ Victis.
El Miedo al Ridículo, es, el que nos hace, casi siempre,
caer en él.
El talento, en las mujeres, no es, sino un perfume
de su corazón;
de ahí, que en asuntos de Amor, lo que ellas llaman
su talento, sirve siempre para perderlas, y, nunca
para salvarlas, porque no es sino un sentimiento
más, y, casi siempre, el más violento de todos...
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