Sunday, April 15, 2012
La Voz de Las Horas_XI
El Gran Federico, de Prusia, hizo, en su tiempo, un viaje a
Strasburg, para convencerse,de si era verdad, que los franceses,
eran tan ridículos, como se decía;
la Muerte, fué avara de esa sensación, con este gran Hombre;
doscientos años más, que hubiera vivido y, le habría sido dado,
sin moverse de Berlín, ver entrar en su Palacio, el Ridículo,
coronado;
yo, sé de gente, que hace hoy, a Berlín, un viaje, con el mismo
objeto, con que Federico, lo hacía a Strasbourg...
y, no son desilusionados;
y, es, que con el tiempo, todo cambia de lugar...
hasta el Ridículo;
Los «doce trabajos de Hércules», me parece que no hayan
existido, o debieron de ser muy malos, porque todavía,
no he visto un crítico de ellos.
Los necios, se estiman entre sí;
¡hasta en eso se diferencian de los hombres de talento!...
Los escritores de Genio, no tienen entre sus contemporáneos,
jueces, sino Verdugos;
los unos, los ejecutan porque no los comprenden;
y, los otros... porque los comprenden demasiado...
Los enemigos del Genio dicen: «Si es un Genio, ¿por qué no
lo comprendemos?»...
y,si lo comprendiérais, ¿sería un Genio?...
La corte de un Escritor, ya consagrado, se compone:
de aquellos que aspiran a igualarlo y confiesan
ingenuamente su Esperanza;
y, de aquellos, que aspiran a eclipsarlo, y, que ocultan
cuidadosamente su audacia;
sólo, hay unos, que no entran en su corte, y, son:
aquellos que tienen conciencia, de no poder igualarlo nunca,
y, por consiguiente; de no superarlo, jamás!...
y, esos, no lo cortejan;
esos... lo cortan.
Las amistades de un Hombre de Genio, no son sino, enemistades
domesticadas: los leones palaciegos de Menelik;
esas amistades,se forman,de aquellos que no tienen aun fuerzas
para ser sus enemigos,y,de aquellos, que no tienen ya interés
ninguno en serlo.
Y, he aquí que ha tenido lugar, la «Apoteosis del Verdugo»;
del Verdugo? dije mal;
se es Verdugo por profesión; o Verdugo por inclinación;
el conde Joseph de Maistre, a quien me refiero, era esto último;
no tuvo la mano de un Verdugo; tuvo simplemente: el corazón;
a falta de hacha, tuvo la pluma;
y, no pudiendo decapitar a los hombres,se encargó de decapitar
brutalmente las Ideas;
piamontés rocalloso y rencoroso, lleno de anfractuosidades, tuvo
por la Revolución Francesa, uno de esos odios que a fuerza de
ser vehementes, tienen el aspecto de ser nobles;
la odiaba con el odio de un Diplomático,a quien no han pagado
su sueldo, a causa de ella;
y, ya sabemos que un Diplomático,en ese caso,es capaz de todo,
hasta de tener talento;
el conde de Maistre, se hizo escritor; y, no sabiendo qué hacer
de su librea de Diplomático, sin dietas, se hizo un uniforme de
Granadero del Directorio, y, salió en campaña contra el Corso
Aventurero, que infestaba la Europa con el humo de sus batallas;
y,el conde,escribió entre otras cosas: «les Soirées de Saint
Petersbourg»; libro brutal, no carente de elocuencia;
el criterio del Conde, era expeditivo, como el de un Juez
de su terruño, que decía:
Moi je pend toujours et ne me trompe jamais;
y, el conde ahorcaba, mentalmente, todo lo que fuera liberal,
y, creía, no equivocarse nunca;
y, hacía bien;
el hombre que cree que se equivoca, termina por equivocarse
siempre;
el conde, no tenía un gran talento, pero, tenía el bastante,
para saber,que no son los hombres de gran talento, los que
gustan generalmente como escritores, y, por eso escribía,
segiro de gustar;
¿contra qué escribía?
contra la Francia y, contra los franceses;
he ahí por qué los franceses,han celebrado su centenario;
no era un francés, pero, mereció serlo, porque escribió
contra la Francia, con el furor de un alemán;
razón de sobra, para que los franceses,celebren el centenario
de aquel que escribió su lengua,solo para insultar sus conquistas;
porque,la Generosidad,es eso: olvidar la afrenta y no perdonar
jamás el beneficio;
el conde de Maistre no tuvo,sino dos divinidades: la Guerra y,
el Verdugo;
desde luego que creía en Dios, porque sino; ¿cómo iba a amar
estas otras dos divinidades subalternas?...
él,declaraba, que la Guerra, «es divina»,
y, que la «institución del Verdugo, es,de origen divino»;
ni más ni menos, que como la de los reyes;
y, nadie defendió estas dos Ideas,con más calor, que el Conde
Joseph de Maistre;
pero, hay que hacer una Justicia del feroz defensor de estas
dos bellas Instituciones sociales: él, Glorificó la Guerra;
pero, no fué nunca a ella;
defendió con gran calor, el cadalso; pero no estuvo nunca
condenado a muerte;
eso da a sus ideas,cierto tinte de desinterés,encantador,
como todos los desintereses de la Vida;
tiene además,su forma herioca;
porque eso de alabar instituciones que no nos amenazas,
es siempre heroico;
y, el Heroísmo, como la Providencia,tiene senderos ocultos
a las miradas de los hombres;
he ahí, por qué la Francia, ha celebrado el centenario
de Joseph de Maistre,y,monsieur Emilio Faguet,
de la Academia Francesa,ha hacho su Apología;
esta frecuencia irrazonada de celebrar los centenarios,
debe ser un gran consuelo,
para los que aspiran a esa revancha póstuma;
y, es que la Vida, se ha hecho de tal manera insoportable,
que los hombres,ya no celebran en esos centenarios,
sino el heroísmo de haber nacido;
he ahí por dónde,todos resultamos héroes;
sin saberlo...
como el hombre de Moliere.
En las lágrimas de la mujer, hay siempre un poco de todo; menos
de Sinceridad.
La Tolerancia, en ciertos hombres políticos, es un campo neutral;
que los protege de todo y no los compromete a nada.
La Intolerancia, principia por no tolerar a los otros,
y,acaba, porque nadie la tolera.
La Fraternidad, es una cosa que el Infortunio invoca siempre,
y, la Fortuna no nombra jamás.
El Matrimonio es una cárcel que no tiene sino una puerta:
la Muerte;
y una ventana: el Adulterio;
y,la mayor parte de los prisioneros,se escapan por la ventana...
tal vez porque tienen la seguridad de volver a ser encarcelados...
todo es cuestión de costumbre...
La Abnegación, no es sino el Arte de ser cruel consigo mismo.
Cuando yo leo las Máximas de Marco Aurelio, admiro mucho;
cuando leo la Historia de su tiempo,lo admiro menos;
y, es porque me pregunto: ¿cómo este gran hombre,
que se ocupó tanto del Imperio de la Moral,
se ocupó tan poco de la Moral de su Imperio?
y,es, que los Emperadores Filósofos,
entran de tal manera en el Imperio de la Filosofía,
que olvidan su propio Imperio;
lo cual, si no conviene mucho a las Ideas,
porque caen bajo la ignorancia del cetro,
conviene algo a los hombre que quedan libres
por un momento del cetro de la Ignorancia.
Los vicios que menos perdonamos a los otros,son aquellos que
nosotros tenemos, porque nos parece que nos los roban;
¡tan arraigada están en el Hombre la Idea de la Propiedad!;
¿en qué vicio suyo, pensaría Prudhon, cuando declaro que:
«la Propiedad es un robo»?...
Al nacimiento de un hijo, se marcan inmediatamente los
caracteres específicos del matrimonio;
la madre, ve en el hijo un nuevo Amor;
el padre, ve en el niño, un nuevo esclavo;
y, desde los primeros vagidos, la madre se apresura
a aceptar la Tiranía;
y,el padre se apresura a imponerla...
y,el niño que, aun no ha vivido, tiene ya, un Amo,
y, un esclavo...
indudablemente, que la Libertad es la herencia
del Hombre...
Los pequeños pensamientos,no soportan el examen;
y, los grandes pensamientos,escapan de él;
los grandes pensamientos,son,como las grandes montañas,
que el sol las ilumina,pero,no las hace nunca transparentes.
La Esperanza se engaña casi siempre;
el Desencanto no se engaña jamás...
pero el encanto de la Esperanza, es la sola fuerza
de la Vida;
y, su razón de ser.
Un corazón ambicioso,es un corazón sin amor;o mejor dicho:
consagrado al solo amor de la Ambición.
Si la Prosperidad, no nos cría sino envidiosos;
si la Desgracia nos aleja los amigos;
¿dónde pues hallaremos el verdadero corazón del Hombre?...
¿dónde?
en eso;
en la Envidia que tiene a la Prosperidad;
y, en el horror que tiene a la Desgracia...
en esa dos bajezas está todo el corazón del Hombre.
La Razón,sirve para examinar todos los vicios,pero,no sirve
para corregir ninguno; porque la Razón misma es un Vicio:
el vicio de razonar.
Odiar a aquellos que no hemos podido vencer, eso, es de
corazones débiles, incapaces de utilizar,la lección de la Derrota;
el Hombre verdaderamente fuerte,admira a aquel que no ha
podido vencer y, casi le agradece, porque la derrota de sus
fuerzas, le ha revelado el secreto de su debilidad, y, la inutilidad
de sus armas, le ha hecho ver la necesidad de mejorarlas;
la derrota, no es derrota sino para los débiles;
para los fuertes, la derrota es, un nuevo camino abierto a sus
Victorias.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment